Columna de opinión. Redaccion: Equipo SETIS (Paula V, July V, Camila C)
En el marco de la convocatoria “Humedales por la Biodiversidad”, anunciada por la
Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y desarrollada a través de una alianza
entre ambas entidades, para la implementación de un proyecto orientado a la
conservación de la biodiversidad en 24 humedales focalizados en 6 cuencas de la
jurisdicción CAR. La convocatoria busca promover acciones de conservación y
protección, impulsando la participación de organizaciones de base comunitaria con
experiencia en acciones comunitarias, educación ambiental y protección de servicios
ecosistémicos.
Se seleccionaron 24 organizaciones de base comunitaria para asignar un apoyo de hasta 130 millones de pesos. Para el caso de Suacha, el humedal priorizado fue el humedal Chucua Puyana entre la Vereda Bosatama y la comuna 1 y 2. El humedal se localiza en un área correspondiente a un predio de propiedad privada. Sin embargo, se encuentra delimitado y caracterizado por la autoridad ambiental competente, lo que le otorga reconocimiento legal como ecosistema estratégico sujeto a protección.
En julio de 2025, organizaciones ambientales, comunidades y ciudadanía participamos
en espacios de socialización sobre la convocatoria: en el Comité Técnico
Interinstitucional de Educación Ambiental (CIDEA) de Soacha y otro liderado por la
CAR y el PNUD en el salón comunal de Villa Italia. En Suacha distintas organizaciones
ambientales, en alianza con juntas de acción comunal y juntas administradoras locales
se postularon en la convocatoria. Durante el proceso de la convocatoria de la CAR, el
director regional de Soacha y el Secretario de Ambiente se comprometieron a apoyar la
viabilidad del proyecto.
En agosto de 2025, se conoció que Semillas de la Tierra del Sol (SETIS) fue seleccionada como ganadora en la convocatoria “Humedales por la Biodiversidad”. Aunque para postularse no se exigía el permiso del propietario del predio para el desarrollo de las actividades y acciones planteadas, tras la aprobación, era compromiso de la organización obtenerlo. Durante los meses de agosto, septiembre y octubre, el equipo SETIS desarrolló gestiones formales ante la Alcaldía y la CAR para aclarar la situación predial del humedal Chucua Puyana y lograr la articulación institucional necesaria para el desarrollo de su propuesta. Participó activamente en los espacios técnicos convocados por la CAR y el PNUD, y dejó trazabilidad de su preocupación por los tiempos
establecidos para la entrega de la autorización del propietario.
Además, se insistió en la importancia de asegurar que Suacha no fuera excluida de la convocatoria, como una oportunidad clave para avanzar en el reconocimiento y protección del humedal Chucua Puyana. Asimismo, se enfatizó que este humedal cumple funciones vitales como la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la conectividad ecológica regional. Por lo tanto, los recursos asignados debían permitir el desarrollo de acciones concretas, entre ellas la restauración ecológica participativa, el fortalecimiento de la educación ambiental, la consolidación de una
conciencia ciudadana activa y el impulso de servicios ecosistémicos sostenibles, incluyendo iniciativas de turismo de naturaleza, tal como lo planteaba la convocatoria.
En septiembre se conoció oficialmente la situación jurídica del predio, identificado como de propiedad de una persona jurídica. En el mes de diciembre se informó que el proyecto no podría desarrollarse, dado que no se obtuvieron los permisos del propietario, a pesar de que se adelantaron acciones para ese propósito.
Se evidencia que, pese a las gestiones adelantadas por la organización y al cumplimiento de los requisitos documentales y de experiencia exigidos, existieron debilidades en la fase previa de priorización del humedal, particularmente en la verificación de la viabilidad predial. Este aspecto debió ser considerado con mayor rigurosidad antes de la selección de los territorios, teniendo en cuenta la relevancia del relacionamiento con los propietarios. Si bien la convocatoria establece que las
organizaciones debían adelantar la concertación con los propietarios, consideramos
que las entidades competentes (la CAR y la Alcaldía de Soacha), en el marco de sus
funciones, no solo cuentan con la capacidad técnica, jurídica y misional, sino también
con el deber de liderar y facilitar estos procesos.
Evidenciamos una falta de voluntad y de capacidad institucional que limita la posibilidad
de promover acciones concretas para la conservación de ecosistemas estratégicos como el humedal Chucua Puyana. Esta situación no solo afecta la ejecución de un proyecto específico, sino que pone en entredicho el compromiso real de las entidades frente a la protección de los humedales en el territorio. Asimismo, manifestamos nuestro descontento frente al desgaste al que se somete a las organizaciones de base comunitaria, que participan activamente en las fases de postulación, formulación de proyectos y gestiones posteriores, sin que existan garantías para la viabilidad de las
iniciativas Nos preguntamos: ¿por qué no existe un compromiso que se traduzca en escenarios
concretos para materializar acciones de cuidado y protección en el caso del humedal Chucua Puyana? ¿Puede la imposibilidad de contacto con los propietarios de un predio convertirse en un argumento suficiente para frenar la gestión institucional sobre un ecosistema estratégico, limitando su protección y eventual declaratoria? Si este humedal fue priorizado, ¿cómo se realizó técnica y jurídicamente ese proceso y cómo se explica que la CAR y la Alcaldía de Soacha no hayan generado las condiciones necesarias para su intervención?
Lo ocurrido no es solo una dificultad operativa; evidencia de manera alarmante una
falla estructural en la articulación interinstitucional e intersectorial en la protección de
los humedales en Suacha.







