Del pogo a la olla: punk suachuno que hace cambio social.

Red Xuachatarra: punk, autogestión y acción directa en Soacha.

La Red Xuachatarra es un proceso organizativo de músicas urbanas nacido en Soacha en el año 2010, cuando empezó como colectivo y fue creciendo hasta articular bandas, gestores culturales y voluntarios alrededor de una apuesta clara: autogestión, circulación musical y acción social comunitaria. Desde sus inicios, la red ha demostrado que el punk no solo se escucha: también se organiza, se sostiene y se convierte en ayuda real para el territorio.

El origen: una emergencia que se volvió festival solidario (2010)

El proceso arrancó en medio de la ola invernal de 2010, que golpeó con fuerza a sectores periféricos del municipio. En respuesta, la Red Xuachatarra impulsó la primera edición del festival “El Punk Grita Contra el Hambre”, logrando gestionar el antiguo Coliseo de Soacha y levantar un evento desde cero.
La tarima se construyó de manera autogestionada con andamios y tablas, y aunque el apoyo técnico para el sonido fue clave, el motor real fue el trabajo colectivo. La convocatoria reunió bandas de Medellín, Bogotá y Soacha, y el resultado fue contundente: más de tres toneladas de alimentos no perecederos, entregados a comunidades afectadas por la emergencia.

Resistencia cultural: tocar donde se pudiera (2012–2018)

Entre 2012 y 2018, la falta de espacios culturales para el punk y las músicas alternativas obligó a la red a sostener el proceso en condiciones difíciles. En ese periodo, se realizaron conciertos autogestionados en diferentes puntos del municipio: cantinas, restaurantes, casas, terrazas e incluso prostíbulos, porque el acceso a escenarios formales era mínimo.

Además, el contexto institucional fue tenso: según el relato del proceso, desde la administración que inició en 2011 se vivieron episodios de censura y cancelaciones, incluyendo la suspensión de una edición del festival que ya estaba preparada. Lejos de apagar el movimiento, esto reforzó la idea de que la cultura alternativa en Soacha debía aprender a sobrevivir por sus propios medios.

Volver a lo esencial: una edición solidaria en Ciudadela Sucre (2019)

En 2019, el festival regresó con una edición solidaria enfocada en apoyar un restaurante comunitario en Ciudadela Sucre. A pesar de los retos logísticos, el evento salió adelante gracias a una fórmula que se volvió sello de la red: organización, parche y autogestión.

2020: sin tarima, pero con convicción

La edición 2020 marcó un punto especial. A finales de ese año, aún con medidas sanitarias, la Red Xuachatarra no contaba con tarima, ni sonido profesional, ni escenarios disponibles. Pero sí tenía una convicción que terminaría definiendo el espíritu del proceso:

“El punk también puede ser acción directa.”

Ante la falta de espacios para la cultura en Soacha, decidieron tomarse las calles con tomas culturales, sonido prestado y logística autogestionada. La música se convirtió en herramienta concreta: recolección de alimentos, apoyo a hogares geriátricos y acompañamiento a comunidades vulnerables, demostrando que incluso sin infraestructura el punk puede sostener una causa y tejer comunidad.

2021: el punk también es para la infancia

En 2021 llegó una apuesta distinta y necesaria: la primera edición infantil del festival. Con enfoque comunitario, se buscó acercar a niños y niñas a la experiencia de la música en vivo, abriendo un espacio donde la cultura alternativa también dialoga con la formación, el cuidado y la familia.

2023: consolidación técnica en el Parque San Mateo

En 2023, el festival logró consolidar un formato técnico “media” en el Parque San Mateo, con tarima 4×6, sistema de sonido profesional y equipo de seguridad. Esta mejora en condiciones no cambió el corazón del evento: la solidaridad siguió al frente, con la recolección de más de una tonelada de alimentos.

2025: reinversión, registro y una edición histórica

En 2025, tras participar en una actividad de circulación nacional, los recursos obtenidos se reinvirtieron colectivamente en la producción del festival, fortaleciendo el componente técnico y audiovisual. Ese año se recolectó más de tonelada y media de alimentos y, por primera vez, se documentó todo el proceso: preproducción, ejecución y entrega.

El último “Punk Grita Contra el Hambre” se realizó en 2025 en el Parque Municipal de San Mateo (Comuna 5), destinando alimentos no perecederos a zonas vulnerables del municipio. El festival ha apoyado restaurantes comunitarios, madres cabeza de familia, hogares geriátricos y también ha creado ediciones específicas, como la enfocada en infancia.

Un proceso que sostiene territorio

Después de más de una década, la Red Xuachatarra representa un modelo de autogestión cultural que mezcla circulación artística, organización comunitaria y acción solidaria directa. Desde 2010 hasta 2025, el punk en Soacha no ha sido solo un sonido: ha sido respuesta, parche, memoria viva y una forma de demostrar que la cultura también alimenta, acompaña y transforma.

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