Obras de adecuación hidráulica y canalización del río Suacha: ni previenen ni restauran, pero sí inundan, agravan el riesgo y aceleran la degradación.
#CanalizarloEsMatarlo
Por. Camila Carrillo Jiménez, parte de la organización Semillas de la Tierra del Sol y la Juntanza Ambiental Suacha.
Fuente: Fotografía ciudadana, 16 de noviembre de 2024
Durante el fin de semana del 20 al 22 de junio se registraron nuevas inundaciones por el desbordamiento del río Suacha en la Comuna 6 del municipio, particularmente en el barrio Llano Grande. El agua alcanzó varias viviendas y familias, generando una situación de emergencia. Este no es un hecho aislado: ya en noviembre de 2024 y marzo de 2025 se habían reportado eventos similares en otros sectores del municipio.
Este nuevo desbordamiento pone en evidencia deficiencias en la ejecución de las obras de adecuación hidráulica y canalización del río Suacha que desarrolla la CAR. Resulta especialmente preocupante que las zonas afectadas coincidan con los tramos donde se han ejecutado —o se están ejecutando— dichas obras, cuyo objetivo es precisamente mitigar inundaciones, reconformar el cauce y conservar la ronda hídrica. Los hechos contradicen estos propósitos y sugieren que, lejos de reducir el riesgo, la intervención podría estar agravándolo. Dichas contradicciones han sido denunciadas desde junio de 2023, incluso antes del inicio de las obras, lo que implica casi dos años de advertencias sobre fallas técnicas, falta de garantías en materia de participación ciudadana, acceso a la información, vulneración de derechos colectivos y de los derechos del río como sujeto de protección. Esto, incluso tras presentar tres acciones populares contra la CAR, sin lograr una respuesta efectiva que garantice la prevención del daño, la protección del río y de las comunidades.
Cabe aclarar que, en esta obra intervienen los siguientes actores: la CAR Cundinamarca como autoridad ambiental contratante; el Consorcio Río Soacha DBS-BARI-PERLUN como ejecutor; la interventoría Consorcio Soacha, encargada del seguimiento técnico; y la Alcaldía Municipal de Soacha, ente territorial y autoridad administrativa del municipio.
De tal manera, este caso no solo revela los impactos en el manejo y ejecución de las obras, sino que también genera serias dudas sobre su desarrollo y el manejo de los recursos públicos. Los estudios y diseños de detalle se enmarcan en contratos celebrados entre la CAR Cundinamarca y el Consorcio Río Soacha, por un valor superior a los $7.700 millones. A pesar del elevado costo, las condiciones actuales evidencian problemas en la planificación, ejecución y supervisión.
Fuente: Fotografía ciudadana, 18 de marzo de 2025
A lo anterior se suma el deficiente manejo general de la obra: abandono de materiales, falta de señalización y ausencia de un plan de manejo de tránsito en zonas clave. La afectación en términos de paisaje y entorno es evidente, y tampoco se han implementado procesos de sensibilización o educación ambiental dirigidos a la comunidad para comprender la importancia del río Suacha y el alcance de las intervenciones. Estos hechos recientes evidencian falencias en varios aspectos, incluyendo la gestión del riesgo y la prevención de desastres. Además, se desconoce la implementación efectiva de varios componentes del contrato, denominados “programas”. La información disponible es parcial, dispersa y sin los suficientes soportes técnicos, lo que obstaculiza el derecho de acceso público a la información. Por lo tanto, es fundamental poner el lente sobre el rol del contratista, el Consorcio encargado de ejecutar las intervenciones. ¿Qué pasa cuando quien debe desarrollar las obras no cumple con los estándares mínimos? La pasividad de la CAR y de la interventoría frente a esto es preocupante y permisiva.
Ante las solicitudes realizadas las organizaciones, colectivos y veedurías ambientales sobre las acciones preventivas y de mitigación frente a las inundaciones y otros eventos o situaciones de emergencia que puedan presentarse, la respuesta fue la entrega del Anexo No. 2 – Plan de Emergencia y Contingencia, un documento de apenas siete páginas que no detalla las acciones concretas implementadas, ni los mecanismos previstos para evitar estos eventos, garantizar el monitoreo o prevenir daños. Esta respuesta resulta claramente insuficiente frente a la magnitud de las obras y los recursos comprometidos.
Además, este caso revive el antecedente jurídico de la Acción Popular No. 2011-00573, interpuesta por la comunidad del barrio Llano Grande, mediante la cual se reconoció la vulneración de derechos colectivos como el ambiente sano, el equilibrio ecológico y la seguridad en la ronda del río Suacha. En 2013, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó la reubicación de 33 predios en la franja de protección del río, la ejecución de obras de adecuación hidráulica y la conformación de un comité de verificación. Esta decisión fue ratificada por el Consejo de Estado en 2014, y en 2018 el entonces alcalde fue sancionado por desacato. Sin embargo, muchas de las medidas ordenadas siguen sin implementarse plenamente, manteniendo el riesgo latente tanto para las comunidades como para el río.
Como se ha denunciado reiteradamente, aun con los altísimos costos de las obras de adecuación hidráulica del río Suacha, los programas y obras formulados por la CAR no resuelven las causas de degradación del río, no abordan las problemáticas de contaminación, no incorporan los ecosistemas asociados a la subcuenca del río Suacha, ni protegen ni conservan integralmente su ronda hídrica.
Ya hemos señalado con claridad que las obras de canalización son parte del problema. La consigna “canalizarlo es matarlo” circula con fuerza, denunciando que este tipo de intervenciones no solo no resuelven el riesgo, sino que profundizan la degradación del río, afectan negativamente el paisaje y generan impactos sobre las comunidades. En una obra de tal envergadura, sobre una fuente hídrica tan relevante para la sostenibilidad de la vida y la conectividad ecológica en el municipio de Suacha, y ante las reiteradas denuncias sobre la falta de participación, los impactos negativos de la canalización y la omisión de medidas estructurales, resulta inaceptable lo que ha ocurrido y que, además, se sigan presentando afectaciones justamente en las zonas que deberían ser prioritarias para su protección. No se trata solo de un error: son múltiples errores acumulados que reflejan fallas estructurales en la planificación, ejecución y supervisión de contratos y obras.
Fotografía ciudadana, 03 de abril de 2025
Finalmente, a través de redes sociales —donde la emergencia por el desbordamiento e inundaciones fue viral— se evidenció el profundo descontento de las comunidades frente a la gestión institucional. Los comentarios apuntaron directamente a la Alcaldía, la autoridad ambiental y el contratista y a la falta de medidas efectivas para evitar la inundación y los daños causados. También hubo críticas hacia la entrega de kits por parte de la administración municipal y la CAR, que no incluyó a toda la comunidad afectada ni representó una respuesta estructural ni reparadora frente a la magnitud del problema.
Estos hechos reiteran la urgencia de que el municipio de Suacha cuente con un ordenamiento territorial alrededor del agua, que pueda situar el río Suacha como eje central y articulador de la conectividad ecológica. Es decir, el río y sus ecosistemas asociados —páramo, humedales, cerros, rondas hídricas, entre otros— deben ser protegidos, restaurados y gestionados de manera integral, garantizando la conservación de su sistema hídrico, así como el mantenimiento de sus funciones esenciales y vitales.
Para ampliar esta información pueden consultar:
CINCO RAZONES POR LAS CUALES ORGANIZACIONES, COLECTIVOS Y VEEDURÍAS AMBIENTALES DECIMOS ‘NO’ AL PROYECTO Y OBRAS DE ADECUACIÓN HIDRÁULICA DE LA CAR EN EL RÍO SUACHA https://www.instagram.com/p/C9ijBcQRZKM/?img_index=1
VIDEO DENUNCIA ORGANIZACIONES https://www.instagram.com/p/DApG3iTPkTl/





