• agosto 2, 2022

Opinión: El Concepto de Interés

Opinión: El Concepto de Interés

El Concepto de Interés

Con el desarrollo de los antivalores, hoy vemos cómo el concepto de interés pierde cada vez más sentido a la vez que se desmoraliza la sociedad, al punto en que es preferible aparentar ser duro de carácter, de templanza inamovible y con sentimientos de piedra que buscan algo más lejano que una relación donde se visibilicen la ternura y el cariño mediante el juego en el que bailan las emociones cuando se está enamorado.

El interés, según Jean Jacques Rousseau del siglo XVII y XVIII, va entrelazado con el concepto del deseo, y allí emerge en un gran sentido el poder de la educación condicionada, pero sin imposición. Es decir, el maestro le enseña al niño lo que desea que aprenda, pero sin que este pueda notarlo. ¿Cómo lo hace? Transformando el ambiente a favor de la enseñanza, configurando el entorno en forma de condicionamiento natural de modo que el niño piense que está aprendiendo lo que quiere, cuando en realidad está siendo enseñado por el maestro sin darse cuenta. Esto lo podemos ver claramente en su novela pedagógica titulada “Emilio ó de la Educación”.

Ahora, te estarás preguntando por qué traigo a colación este tema conceptual tan sencillo de entender, aunque sea complejo de explicar, y la razón es muy fácil de descifrar: cuando el niño es ordenado a aprender algo porque “necesita saberlo”, simplemente lo aprenderá momentáneamente pero no verá una aplicación útil en ello para su vida. Pero, si, por el contrario, el niño vive una experiencia que lo lleva sí o sí a “desear” aprender cierto conocimiento porque cree que lo necesita y esto sin necesidad de que el maestro se lo sugiera, se crea allí un fuerte desarrollo del “interés”, lo cual es muchísimo más impermeable que cualquier orden o mandato de un agente externo.

Y todo esto para mencionar que, cuando una persona está enamorada o siente atracción hacia otra, suele citarse casi como verdad absoluta el hecho de ignorarla, responder sus mensajes tarde y demostrar el mayor desinterés para supuestamente “atraerla” con el fin de crear una mayor expectativa de seducción, lo cual es completamente falso.

Se nos ha olvidado que, si alguien nos gusta, lo más importante es hacer sentir bien a esa persona, demostrarle que nos gusta, que sepa que hay un interés de nuestra parte en construir una relación afectiva de manera recíproca que crea lazos amorosos y que esos lazos, entre más unidos, pueden generar el juego y aleteo de mariposas salvajes en nuestro organismo, juego que genera un malestar benéfico y placentero, un malestar que nos deja una sonrisa de ilusionados y nos llena de esperanzas, ensoñación y anhelo por encontrar una reciprocidad absoluta en esa persona que se ha vuelto especial y única para nosotros.

Eso mismo se llama “enamoramiento”, y debemos dejarlo ser sin creer en los mitos irrisorios y los malos consejos de personas frustradas emocionalmente que lo único que hacen es bloquear la felicidad que permea las fibras más sensibles de nuestro corazón.

Así que, ya sabes. Si alguien te gusta, no lo ignores, no pienses que te verás débil y vulnerable si le demuestras interés. Al contrario, muéstrate como realmente eres, deja que esa bondad en tu corazón pueda ser compartida y complementada con alguien que está pidiendo a gritos ser encontrado para compartir su gozo, amor y felicidad contigo.

Y es que se nos ha impuesto a la fuerza la memoria, sí, pero esa memoria dolosa, esa memoria de resentimiento, esa memoria que no permite el perdón ni la superación en nuestros sentimientos más profundos. Por tanto, yo te propongo que, si bien la memoria colectiva es necesaria para no olvidar los actos bélicos que han afectado a nuestro pueblo, no obstante, también retengas y renueves la memoria bondadosa, la de los buenos recuerdos, con bonitos sentimientos, la memoria recreadora de añoranzas que llenan el corazón con el rocío de las sonrisas que salen del corazón y te dejan la cara de estúpido pensando en todas las cosas más maravillosas que podrías vivir junto a esa persona especial y que te has negado por tener un orgullo narcisista que, simplemente no te pertenece pero que has decidido adoptar a causa de un mero impulso de moda cultural.

Así que, libera tu corazón, sé feliz y déjalo “ser” junto a otro hermoso y maravilloso “ser”.

 

Y como es natural, te dejaré a continuación un poema representativo con el tema de “interés”, inédito, de mi autoría, para que lo disfrutes junto con tus seres queridos, seres amados, incluso, con tu mismo niño interior.

Anchor:
https://anchor.fm/harold-core/episodes/Inters—Harold-Core-Poema-e1lrar1

Spotify:
https://open.spotify.com/episode/3JbdXJBazuY7YHoz81fMWN?si=9fc80849adeb47ee

 

Interés

 

Generalmente, no soy animalista,

No comparto mucho tanta consentidera

Y mucho menos la algarabía emocional

Que se les brinda a ciertos animales;

O bueno, no solía hacerlo,

Al menos, no antes de esta mañana.

 

Al parecer, mi apatía hacia los bichos,

Animales voladores y rastreros,

Ha desaparecido al salir el sol.

Pero cómo no dejar esa displicencia

Si ella es tan bella, dulce, tierna,

Su mirada inunda mis pensamientos,

Siento que me escudriña el corazón

Y activa alguna especie de revolución,

Una revolución que duele,

Pero es un dolor que me gusta sentir.

 

Es un aleteo selvático

Que se estremece en mi interior,

Que me revuelca el estómago,

Que me sube la presión arterial

Y hace que todo el flujo sanguíneo

Se acelere en mis venas,

Siempre, con tal de sacarme

De algún modo, y sin preguntar,

Una sonrisa de estúpido, de ilusionado,

De esas que pone uno cuando está enamorado.

 

Siempre me ha llamado la atención,

Así su mirada como su sonrisa,

Sus ojos sollozantes que parecen girasoles,

Sus labios que enternecen y me mojan sin tocar,

Sus dientes que desfilan descaradamente

Sin vergüenza alguna, brillando sin parar.

 

Hasta el momento, era solo un sueño,

Una utopía, una esperanza perdida;

Un amor platónico, una dama indomable,

Una mujer fuera del alcance

De un mortal simple, sin algo especial.

 

Pero esta mañana todo cambió

Justo en el momento en que, ella,

Solo con su esencia y su forma de ser,

Se gira delicadamente hacia mi persona,

Focaliza mi rostro, lo identifica claramente,

Sí, así como cuando se encuentra a alguien

Que ha sido buscado con insistencia.

 

Entonces, su mirada profunda

Penetra mi alma, mi ser, mi espíritu,

No sin antes desnudarla

Con el fuego de sus ojos encendidos.

 

El pánico vivido es incomparable,

Jamás llegué a imaginar que me vería

Y menos de aquella singular manera.

Lo cierto, es que su mirada seria y analítica

Me torturó por tres segundos,

Sí, tres, ese número que significa perfección,

Aunque para mí fue una perfecta angustia

Que duró como tres eternidades tortuosas.

 

Al ver mi rostro de tonto,

Paralizado, estupefacto, indefenso,

Vulnerable y con ojos de espanto,

Ella, solo ella, con su esencia divina,

Se limitó a hermosear por completo,

No solo mi día, no solo aquel eterno instante,

Sino mi vida por completo,

Cuando, de la manera más sencilla

Pero a la vez majestuosa,

Decide ver a través de mí,

Fijando su mirada en mis ojos,

Y lanzándome una sonrisa encantadora,

Sutil, pero dulce, sexy y coqueta,

De esas que ya casi no se ven,

De esas que el reggaetón ha borrado,

De esas que solo los abuelitos de antaño conocen,

Y que son el principio de una vida amorosa

Que trasciende los tiempos, los caminos,

Los lugares y las situaciones,

Y se deja ver el nacimiento de un nuevo sol;

 

Es un sol que hace parte intempestiva

De un nuevo universo, de un mundo mágico,

De un glorioso tiempo de compartir

Mi alma con ese ser que siempre esperé

Y que, por gracia y misericordia del Creador,

Al fin encontré.

 

Y fue así como conocí al amor de mi vida,

Pero bueno, no puedo decir que la encontré,

Pues fue ella quien me encontró a mí,

Y es eso por lo que mi corazón palpita hoy

Con más fuerza y alegría que ayer.

 

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