julio 11, 2022

Columna de opinión: La Cámara de la Vida.

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La Cámara de la Vida

A partir del momento en que somos concebidos, dentro del vientre de nuestra madre, quien a su vez es parte de la “Madre Tierra”, comenzamos a registrar todo tipo de información a nuestro alrededor, tanto en el interior de ese maravilloso “mundo neonatal” como desde los estímulos que se sensoperciben desde afuera del vientre, incluyendo como primera medida el afecto y la atención recibida tanto por nuestra madre misma como por nuestro padre, o bueno, por lo menos en aquellas personas que han tenido la oportunidad de tenerlos a ambos de su lado.

En el mundo genético, a partir de la concepción, la cual es creada incluso antes de nuestro fecundación (pues estuvimos en el pensamiento del Eterno Creador mismo para luego llegar a la vida de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestro hogar), ya tenemos definidas todas las características y los rasgos que describirán nuestra vida desde el principio hasta el final de esta, en tanto que, allí, en el ADN (llamado también por los científicos “el Libro de la Vida Humana”) está condensada absolutamente toda la información de nuestro carácter, nuestros temperamentos, la forma en que desarrollaremos nuestro sistema nervioso central, nuestra conducta, las características de nuestro color de piel, color de ojos, rasgos faciales, posibles patologías futuras (y esto se desarrolla según nuestra conducta alimentaria, situaciones experienciales, etc.) y todo lo que permea la esencia de nuestro Ser, de nuestra existencia, de nuestro lugar en el mundo como sujetos humanos y el papel que jugamos en la vida de los “Otros” (sí, con “O” mayúscula, según la concepción del “Otro” por el psicoanalista Lacan, de la corriente francófona”, pues desde su mirada, en lo simbólico, el “Otro” con mayúscula encontramos todos los antecedentes históricos, culturales, antropológicos, de deseo, etcétera.

Ahora, uno de los factores más importantes en la vida de cada persona, es precisamente el registro que guarda como información en su cerebro, dado que allí se guardan no solo imágenes vividas, percibidas o tan solo vistas, sino que también se guardan sentimientos, miedos, emociones, fobias, situaciones y recuerdos que nos conducen a la memoria, y depende de nosotros que se conviertan en maravillosos retoños que nos permitan ser mejores humanos cada día, ayudar a otros cuando nos necesitan, transformar el mundo con el granito de arena que podemos ofrecer y permitir que nuestra esencia sea intempestiva a lo largo de la vida, de la historia, de la memoria, o podemos hacer que aquellos sentimientos displacenteros se conviertan en odio irracional, rencores y emociones mal manejadas que nos conduzcan a la muerte, y peor aún, a una muerte espiritual, en donde podríamos estar muertos en vida y contagiar a nuestros prójimos con esa esencia llena de angustia, tristeza, dolor y sinsabor que solamente deja como rastro ciertas huellas de fracaso que, lo más probable es que los más pequeñitos las sigan sin saber que conducen al letargo espiritual, el cual conduce a la depresión, el cual conlleva a la muerte individual y colectiva.

A partir de la anterior reflexión, me permito compartir con ustedes, mis amados lectores, un poema inédito de mi autoría con respecto al sentimiento de aquellas memorias que trascienden en el continuo caminar del tiempo a lo largo de la vida, pero esta vez desde las emociones expresadas a partir de la perspectiva de una cámara fotográfica contextualizada en la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de su existencia como objeto muerto pero sintiente.

Espero la disfruten y la sufran en su lectura como lo hice yo al escribirla…

¡Bendiciones pues!

 

Encuéntralo en Anchor:
https://anchor.fm/harold-core/episodes/Yo–Cmara—Harold-Core-Poema-e1kvmjf

Y en Spotify:
https://open.spotify.com/episode/1EXw1CHdR5Pjq22EsvtObg?si=NNZA7EFwTl-fLBDoaspzig

 

Yo, Cámara

 

Me crean con un único fin,

Capturar una imagen in situ.

Una imagen que será un recuerdo,

Un recuerdo que permea las emociones.

Me venden, me compran, me hurtan,

Me obsequian y hacen de mí,

Una máquina deshumanizante.

 

Por mi memoria han pasado

Inmemoriales tiempos,

Guerras, conflictos, accidentes,

Masacres, violaciones, venganzas,

Infidelidades y muchas cosas

Que perturban la mente humana.

 

Pero… ¿Acaso alguien me ha preguntado, alguna vez,

Si yo quería que me usaran

para capturar esas imágenes?

¿Me preguntaron, acaso,

Si me gusta mirar ese tipo de cosas?

Desde luego, he capturado imágenes en familia,

Pero, así como he capturado

A familias compartiendo y riendo felices,

Sonrientes y complacidas con mi compañía,

También he capturado

A esas familias siendo decapitadas,

Por el solo hecho de ser cristianos.

He visto guerrilleros jugando al fútbol

Con sus cabezas,

Y familias morirse luego compartir

La última sopa para sus niños.

Y a mí, pese a que me incomodaba,

Jamás me preguntaron si quería,

Realmente capturar esas maldades,

Siempre lo hice obligada.

Por tanto, me pregunto yo,

Si el ser humano pelea siempre por la libertad

En todos los aspectos de la vida,

¿en dónde está mi libertad y mi paz mental?

¿Acaso saben ellos, lo que es volver a casa

Con tantos horrores guardados

Para siempre en su memoria

Y vivir con ellas para que luego

Te guarden como si nada en un cajón?

En fin… la dictadura.

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